Basta ya de formación

Tenemos miedo al error, a equivocarnos. Y a veces nos escudamos en la formación, prinpalmente cuando se trata de auto-formación, ya que esta no tien un fin definido y claro como una titulación (por eso entre otras cosas es más rica y más viva) pero tiene ese peligro. El de escudarse tras la formación e ir retrasndo el ponerse a hacer. ¡A hacer! Como este mismo post.

Igual te ha llamado la atención que hasta ahora he cometido tres errores escribiendo. Son para demostrarte justo esto: ¡QUE NO PASA NADA! No hay que tener ningún miedo al error. Equivocarse nos equivocamos mucho, todos. -“Oiga que yo sólo me equivoco los 29 de febreros!” Mentiraaa. Todos. Y digo todos hasta los que más saben. Con esto no te digo que cometas errores intencionadamente, (vale, excepto en casos como el que he hecho antes, pero eso era de broma, jajaja y tal…) intencionadamente no los cometas, pero sí ¡cómetelos! (leer bien el acento) Cómetelos con patatas y digiérelos bien, porque será un alimento que te hará más fuerte. Hay que aprender a digerir, poco a poco, como un niño. Por eso es mejor que al empezar intentemos no cometer errores irreparables. pero ir equivocándose nos marcará el camino mucho mejor que toda la formación que hayamos recibido. Ojo no digo que no haya que formarse. Por supuesto hay que formarse bien, mucho y siempre. De hecho pienso que cualquier profesional jamás deberá dejar de formarse. Pero no puede ser que esto nos retrase más de lo justo y necesario el pasar a la acción. Formación: sí (mejor incluso la no reglada) Acción: ¡cuanto antes!

Así que eso que estás pensando, que llevas pensando un tiempo en empezar a hacer, esa idea que dices: “qué buena es, si tuviera tiempo para desarrollarla…” ¡Lo tienes! Sólo has de buscar un hueco, aunque sea pequeño todos los días, para empezar eso. Volviendo al ejemplo de este post: lo primero que hice fue colocarle un título. Sólo el título. No es nada, tardé poco… Luego el primer párrafo. Y ahí lo dejé en barbecho un día. Al tenerlo “en la RAM” de mi cabeza, escuchando un podcast, me vino la inspiración, y se me ocurrió todo de golpe. Como decía Hemingway: Lo escribí borracho. Y ahora lo estoy editando sobrio.

¿Ves? No es tan difícil. “Claro…” me dirás, “…un post no es nada comparado con la idea que tengo en la cabeza y que me gustaría montar”. Ya. Pero por eso las grandes tareas, hay que dividirlas en pequeñas. Plantéate los grandes pasos que deberías seguir para realizarlo. Para testearlo. Para hacer ese producto o servicio mínimo viable que te dirá si eso va a funcionar o no. Ya sea un producto o servicio nuevo en tu empresa, una nueva estrategia a seguir, o simplemente emprender en algo nuevo. Empieza lean, con lo mínimo. Vale. Y ahora esos grandes pasos, divídelos en tareas realizables en una hora máximo. ¡Genial! Pues ya tienes tu calendario de tareas para poner a prueba tu idea. Con que saques una hora al día para UN solo paso, conseguirás en un mes, dos, tres… haber probado esa gran idea. Y si ves que funciona, no lo dudes, ¡lánzate!

¿Te parece imposible? ¿No sabes por dónde empezar? Busca a alguien que te pueda guiar. Alguien que sepa de creación de negocios, de desarrollar ideas. Si no tienes a nadie puedes escribirme unas líneas comentándome y te responderé encantado. Los consejos no los cobro 😉 Pero la idea es empezar, saltar a la acción, no escudarse en las excusas que tenemos para retrasar el comienzo. En mi caso ha sido la formación extra. ¿Cuál es tu excusa para no empezar ya?

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